Crónicas del caos - Información - I parte

miércoles, 11 de marzo de 2009




La información es un bien necesario y de consumo. Por ello, estudiantes, empresas e incluso paises viven en constante batalla para conseguir información de sus vecinos, ya sea contada por ellos mismos o conseguida mediante métodos poco ortodoxos.

Bajo el manto de la ignorancia de los mortales, en el continente europeo conviven dos organizaciones de seminmortales secretas: la Orden de Corver y Iehova. Una fuerte competencia por hacerse con la hegemonía del continente anida entre ambas. Hasta el momento, el rango de acción de cada una es equivalente al de la otra, dando lugar a un reparto “justo” desde los inicios. No obstante, el deseo de tener un territorio propio donde actuar es la primera motivación de esta guerra pasiva, en la que conocer todos los detalles del enemigo es crucial a la hora de actuar.

Pese a que ninguna lo reconoce, las dos organizaciones europeas cuentan con sendos equipos de espionaje: seminmortales cuyos dones únicos sirven exclusivamente para sonsacar información del enemigo y descubrir todos los tejemanejes posibles ocultos. Ningún movimiento de la organización contraria se realiza sin que la otra lo sepa.

Sin embargo, desde hace unos meses, ciertas actividades de la organización de Corver no han podido ser registradas por Iehova. Y eso les pone de los nervios, por lo que hay que solventar el problema lo antes posible.

Por eso me han llamado a mí. Por eso estoy aquí.

Me deshice de los nervios de principiante moviendo un poco los hombros antes de tocar al portero de una de una casa cualquiera. Hacía tiempo que no me mandaban ninguna misión, y la falta de practica no podía afectarme. Necesitaba estar tranquilo, relajado y con la mente despierta. Sólo así funcionaba mi don único.

Nadie respondía a mi llamada. Toqué el portero d nuevo, esperé un rato más, y cuando ya me disponía a probar suerte con otro, un timbre me advirtió de que me habían abierto la puerta.

Entré al portal, una amplia entrada decorada con mármoles formando algunos mosaicos iluminados por el sol que lucía fuera, y entré en el ascensor. Subí a la última planta y me planté frente a la única puerta que había frente a la máquina.

Usé primero el timbre, y ante la falta de respuesta, llamé con los nudillos. La puerta se abrió un resquicio, permitiéndome ver un poco el interior, sumido en la más completa oscuridad.

- ¿Buenas? -abrí la puerta lo suficiente para entrar, y la luz del pasillo se filtró en el interior, iluminando el desorden reinante. No obtuve respuesta.

Sorteando algunos obstáculos en la entrada -todo tipo de objetos tirados por el suelo, desde ropa, hasta comida incluso -seguí el pasillo que se extendía en dirección oeste hasta girar en una esquina. A los lados del corredor se divisaban una serie de puertas, cerradas a cal y canto como pude comprobar. Cuanto más se adentraba uno en el pasillo, menos luz había y más difícil era adivinar el camino. Cuando giré la esquina, la penumbra era total, obligándome a guiarme estirando las manos hacia delante y teniendo cuidado con los objetos, ya irreconocibles, diseminados por el suelo.

Al final del nuevo pasillo podía ver una rendija de luz azulada que escapaba por los goznes de la última puerta. Allí me acerqué, con el máximo sigilo, y me asomé por el resquicio.

Bajo el montón de ropa, papeles y basura tiradas por ahí, se adivinaba la silueta de una cama. El único ser viviente de la casa estaba allí, sentado frente a la puerta dándome la espalda, pegado a un ordenador. El chico no parecía ser muy alto, bastante grueso, eso sí; vestía con un pijama y se le escuchaba teclear desenfrenadamente.

El chaval estaba tan absorto en el juego, que ni se había dado cuenta de que me había colado en su casa. Sin hacer ruido me colé en la habitación, entornando la puerta a mis espaldas. Atravesé el cuarto en silencio hasta colocarme tras él, conté hasta tres cogiendo el respaldo de la silla giratoria con una mano, y cuando terminé de contar, giré la silla con un movimiento seco.

El movimiento pilló al chaval por sorpresa, descolocándole las gafas, que quedaron ladeadas sobre su nariz. Nuestros ojos quedaron a la misma altura, y la expresión de su cara regordeta pasó, de la sorpresa y el sobresalto, a la tranquilidad en cuestión de décimas de segundo. Concentré mi caos:

- Buenos días -dije con voz melodiosa y tranquila, pronunciando bien cada palabra -. ¿Te encuentras tranquilo hoy?

- Si -musitó sin ningún tipo de sentimiento en la voz -. Me siento tranquilo...

- Así me gusta -proseguí sin variar mi tono de voz ni la intensidad de mi mirada -. Vas a hacerme un favor, ¿verdad?

- Sí, voy a hacerte un favor -cuanto más tiempo pasaban clavados en los míos, sus ojos iban perdiendo brillo.

Acuné su voluntad un poco más hasta que quedó totalmente esclavizada. El chico adoptó una posición firme en la silla, con la mirada perdida y la boca entreabierta, por la que empezó a manar un pequeño reguero de babas.

- Bien -había visto a tanta gente adquirir ese aspecto, que ya no me importaba -. Entonces, vas a hacer lo siguiente...

Le dicté las instrucciones con voz clara, ordenándole que las llevara a cabo en cuanto me fuera. Mi nueva marioneta asintió, y en cuanto alcancé la entrada de su vivienda, escuché un golpe sordo que provenía de su habitación. Salí de allí lo más rápido que pude, aprovechando una de las ventanas del piso. Escalé hasta el techo del bloque, saqué mi móvil y marqué el número de emergencias.

Ya que aquel chico había muerto para hacerme el favor, debía agradecérselo de alguna manera. Una ambulancia mortal ya venía de camino, y se encontrarían el cadáver del joven. Un suicidio. Nadie sospecharía nada.

Horas más tarde, su alma regresaría para seguir mis instrucciones. Y el verdadero plan se pondría en marcha...

2 comentarios:

Heraclio dijo...

MI COPIA PIRATAAAAAA :) me a gustao mucho ta mu guay y el chico pegao al ordenador me recordaba a mi :L... XDDDDDD

Andreu Romero dijo...

Qué malo más cabrón. Y luego los rivales de Corven se las dan de buenazos. Este va a ser peligrosillo...
(Hace días que había leído este capi, pero no podía comentar hasta ahora. Saludines ^.^).