La casa de las jaulas - Capítulo 1

lunes, 19 de enero de 2009



Erase en un día tal que hoy, un edificio. Un edificio de dos plantas sin más muebles en el interior que pilas y pilas de jaulas que lo cubrían todo. Barrotes de hierro que se eclipsaban unos a otros creando rincones oscuros en los que siniestros ojillos aguardaban, contemplando el constante ir y venir de personas. Ninguna de ellas se detenía, miraban, hablaban solos... Todo de lo más siniestro.


En este ambiente nació una gatita de pelaje negro y brillante, y ojos verdes. Pasaron unas cuantas semanas antes de que los abriera, y cuando lo hizo, se encontró con aquel mundo nuevo. Ruidos, pasos, palabras, murmullos... todo se agolpaba en sus orejas y en ocasiones, incluso la hacían daño.


Pero la curiosidad le podía. No quería saber nada de aquellos gigantescos pies, sino de las jaulas. No había día que no se diera un asustadizo paseo entre ellas, observando, sin atreverse a olisquearlas siquiera. Con una desagradable sensación de ser observada en todo momento. En una ocasión, incluso, una sombra se abalanzó sobre los hierros con tal ferocidad, que la gata salió huyendo espantada y no se atrevió a salir de su cómoda cama durante horas.


Un día, decidió comentarle el tema a una de sus hermanas. No se hablaba mucho con ellas, ya que aquellas jaulas absorbían completamente su atención. La otra gata no se parecía en nada a ella: su pelaje era totalmente anaranjado, y sus maneras, señoriales. Aún así, aceptó acompañar a nuestra protagonista.


Las dos deambularon por el pasillo que las hileras de jaulas dejaban entre ellas, esquivando con presteza a los transeúntes, que nunca dejaban de pasar ni miraban al suelo. Así que nadie se percató de los dos animalitos.


La gata anaranjada se detuvo frente a una de las jaulas. Las dos habían visto que otro ser peludo se movía en ella: de pelaje marrón y gran hocico que no dejaba de mover de manera estresante. “Anaranjada”, como llamaremos a esta gata, entabló conversación con él:


  • ¿Qué eres tú?

  • ¡Soy un conejo! ¿No me ves? -respondió el animal acercándose más a los barrotes. Sus ojos, avispados, lanzaron un fugaz destello.

  • ¡Hola señor conejo! ¿Qué hace aquí?

  • Llevo aquí mucho tiempo ya; no recuerdo ni cómo llegué. ¿Qué haces tu por ahí fuera?


La conversación entre ambos continuó, olvidándose totalmente de la gatita negra. Ésta no se atrevía a interceder; y como habían llegado casi al final del pasillo sin mucha complicación, decidió seguir ella sola.


“Negra”, como llamaremos a esta otra gatita, no tuvo que andar mucho más hasta que se topó con otra jaula habitada. Tenía su misma altura, incluso un pelaje tan negro como el suyo. Pero su aspecto era muy diferente. Recordando como su hermana se había acercado a la jaula del señor conejo, Negra se acercó a ésta.


  • Hola -tartamudeó un poco y dijo en voz muy bajita -. ¿Qué... qué eres tú?

  • ¡Hola! -ladró el animal -Soy un perro. ¿Nunca habías visto a ninguno? -el perro se sentó, mirándola. -¿Qué haces ahí fuera?


Negra no supo que responder. Era la primera vez que hablaba con alguien en muchísimo tiempo. Sus exploraciones la habían apartado de la vida familiar; rara vez había hablado con sus hermanos y hermanas, que siempre estaban más pendientes de seguir a su madre que de intentar averiguar dónde estaban y qué era todo aquello. El perro, al verla tan callada, se rió.


  • ¿No eres muy habladora, verdad?


Negra negó con la cabeza.


  • No suelo hablar con nadie -admitió la gatita.

  • ¡Pues ya estás hablando con alguien! Dime, ¿sabes de algún juego al que podamos jugar juntos?


Negra se lo pensó un rato. Tampoco había jugado mucho, algo impropio para un gatito de su edad. Pero se le vino algo a la mente. Abrió la boca para responder, pero la llamada de su hermana, desde la lejanía, la distrajo.


  • ¿Viene alguien más? -preguntó el perro.

  • ¡Tengo que irme! ¡Hasta luego!


Y movida por algún resorte, Negra salió corriendo al encuentro de su hermana; que había terminado de hablar con el señor conejo y quería regresar a casa.


Las dos hermanas iniciaron el camino de vuelta. No obstante, durante el trayecto, una visión le llamó la atención a Negra. Una puerta entreabierta por la que entraba una luz muy brillante que no dejaba ver más allá de ella. Anaranjada se detuvo a su lado, ansiosa por llegar de nuevo junto a su madre y sus hermanos.


  • ¿Qué te pasa ahora?


Negra sentía un extraño cosquilleo en su panza. Había descubierto lo que se ocultaba tras los barrotes de hierro y no le había pasado nada. ¿Por qué no investigar también aquello?


  • ¡Adelántate tú! ¡Ahora te alcanzo! -y Negra salió corriendo hacia la puerta.


Anaranjada se encogió de hombros y siguió su camino sin preocuparse más por Negra. Mientras tanto, Negra olisqueaba el reflejo del rayo de luz sobre el brillante mármol del suelo. Su pequeño tamaño le permitió colarse entre la rendija que la puerta dejaba sin ni siquiera darse cuenta, concentrada en reconocer algún olor.


Sin embargo, el suelo desapareció de repente bajo sus garras, y cayó de morros. Se levantó en seguida, empezando a notar las primeras punzadas de dolor en sus colmillos a causa del brusco golpe. Pequeñas lagrimillas se formaban ya en sus ojillos, cuando escuchó un gracioso graznido:


  • ¡Cuack! ¿Estás bien?


Ante ella, unas patas que no había visto nunca se detuvieron. Se las quedó mirando un rato: eran palmeadas y muy delgadas. Por ellas, se escurrían diminutas gotitas que formaban pequeños charcos de agua bajo ellas.


Continuó subiendo la mirada, poco a poco, olvidándose del dolor por completo. Un ser pequeño, redondo, de color amarillo y pico, la miraba entre divertido y enternecido.


  • ¿Te has hecho daño?


La gatita meneó la cabeza sin que las palabras quisieran escapar de su garganta. ¿Qué debía decirle?

La criatura sonrió de forma paternal.

  • Vergonzosa, ¿eh? -el animal volvió a reír.


De no sabía dónde, el animal extendió una ala emplumada y acarició de forma fraternal la cabeza de Negra. Al principio, no sabía como tomárselo, pero Negra empezó a sentirse cómoda con aquellas caricias. Tanto, que sin darse cuenta, ¡estaba ronroneando!


  • ¿Mejor? -Negra asintió con la cabeza y otra ala la envolvió, dándole un cálido abrazo -¡No te preocupes! Papi está aquí...

  • Papi... -se encontraba tan a gusto, que terminó quedándose dormida en aquel abrazo emplumado, agotada después de un día repleto de descubrimientos. Pero aún le quedaba una pregunta en la cabeza que debía formular: -y ¿qué es papi?...

  • Un pato que no va a dejar que te estrelles de nuevo -declaró sin soltarla.


El sueño y aquella agradable sensación terminó venciendola. Se quedó soñando, intentando discernir que aventuras viviría al día siguiente y recordando cuanto había vivido ese día. ¿Qué le depararía el mañana, en la casa de las jaulas?


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Buenas a tod@s. Y feliz año nuevo. Si, ya lo sé. Llego tarde. Tardísimo. Así que, disculpadme.
Es que, lo de que las navidades es tiempo para disfrutar de la paz con la familia, es una completa FALSEDAD. ¡¿Qué clase de vacaciones han sido estas, si ni siquiera he tenido tiempo para sentarme a escribir en condiciones?! ¡Dios, que coraje! ¡Busca el regalo de tus padres, de tus hermanos, el de la abuela....! Un sinvivir... ¡Y encima me quedaron 3! ¡¡3!! Y una de ellas, Lengua. Por ello, pregono a los cuatro vientos:

¡¡Me han deshonrado!!

Y el instituto volvió a empezar. La vida mundana y maloliente. Bueno, ya no tanto... jejeje...
Digamos que... lo que parecía que iba a terminar siendo un fin de año catastrófico para mí... ¡Ha terminado siendo el mejor fin de año de mi vida! ¡Y menuda forma de comenzar el nuevo año!
Es lo que tiene dejarse de tonterías. Dejar de vivir en lo "establecido", y vivir como realmente una es. Aún sigo reprimiendome un poco en ocasiones contadas. Pero poco a poco, esa mala costumbre va desapareciendo. Y todo eso, es gracias a la mejor persona que peuda existir en este mundo, y que ahora tengo a mi lado después de una gran lucha: ¡¡Joseeee!! >///< ¡Te quiero!

Así que entre novio, quehaceres, estudios, y subidón de autoestima, no he tenido tiempo para escribir ni actualizar nada...^^U Lo siento... Intentaré tener para lo antes posible algún capitulo más de SHDP, Crónicas... ^^U Solo os pido un poco de paciencia.

Para que os entretengais, os dejo un proyecto que he empezado, y que se me ocurrió la idea viendo el blog de mi chico: ellamentodelsilencio.blogspot.com. ¡Ya podeis dejar comentarios!

¡Saludos!

2 comentarios:

JoseC. dijo...

Pinta bien, bien redactado
y muy comodo y ameno de leer ;)

Saludos!

Andreu Romero dijo...

Pacieeencia. Tú tranquila con lo de escribir, que son cuatro sagas las que llevas!!! :) Ir sin prisa es lo principal. Poco a poco, que lo bueno debe hacerse esperar.